Raquel Larios, maestra de Educación Infantil y pedagoga.

De todos es sabido que el sueño y el descanso es parte fundamental en el rendimiento personal en general, pero ¿qué es lo que ocurre cuando esta necesidad no está bien cubierta o atendida por diferentes circunstancias especialmente en los niños?

Algunos de los signos o claves que nos avisan de la falta de descanso en ocasiones son llamativos y fáciles de identificar, con presencia de ojeras, bostezos interminables, inapetencia en actividades propuestas… pero muchas otras veces se traducen en comportamientos disruptivos, conflictos y llamadas de atención.

De forma individual, un niño que duerme con normalidad, “con la batería recargada al 100%”, se encuentra conectado al ambiente, presente en lo que se propone y con la suficiente energía para abordar la jornada escolar de forma óptima. Eso, por tanto, influye directamente tanto en los conocimientos que se puedan adquirir, como en las relaciones con los iguales y los adultos que le rodean.

En cuanto al rendimiento escolar, no todo es vinculante al sueño, claro está, pero sí que hay una relación directa entre el descanso y el conocimiento. Así, si éste se realiza de forma óptima, el cerebro del niño está listo para empaparse de toda la información que se maneja en la jornada escolar, son más numerosas las conexiones entre aprendizajes y por tanto su disfrute en el aula se verá también intensificado.

En el terreno social puede afectar en relación con los iguales, si no hemos pasado buena noche, nuestro día a día se hace más difícil y por ende la relación con los demás. Para que las relaciones entre los niños fluyan se hacen necesarias en ocasiones dosis de paciencia, que se ve disminuida si una de las partes se siente agotada y con baja energía.

Pues bien, como maestros debemos estar alerta por si algunos de los signos asociados a esta falta de descanso se hace visible, para poder afrontarlo y darle cabida y solución en la medida de lo posible. Es por eso que como adultos debemos tratar de sacar a la luz aquello que les puede hacer estar fatigados o molestos, hablar de ello, ponerle nombre a cada emoción y respetar sus ritmos ofreciendo herramientas para solventarlo y mitigar esos efectos, en ocasiones muy frustrantes para los pequeños.

¿Qué podemos hacer los padres?

Sabiendo la importancia de un buen descanso reparador, ¿qué podemos hacer en casa para fomentarlo? Como padres y madres, debemos hacer a los niños conscientes de que dormir bien les prepara para el día siguiente desde bien pequeños. Es interesante hacerles saber que deben ir temprano a descansar, trataremos de seguir unas rutinas a la hora de ir a dormir y ofrecer un ambiente de relajación, calma y descanso en el último momento de la jornada, anticipando a los niños el momento de irse a la cama. Si se trata de bebés podemos seguir una rutina de baño y masaje que les haga quedar tranquilos y sientan ese relax antes de acostarse.

Del mismo modo podemos ir introduciendo lecturas de acompañamiento a la noche, creando un momento íntimo, de conversaciones, confidencias e interacción con nuestros pequeños para así hacer de ése un momento único en el día, de conexión familiar y favorecer por tanto el descanso y  tratar de evitar miedos o pesadillas que a veces aparecen durante la noche.

Un cuento y a dormir

Cualquier lectura que motive a los niños es válida para llevar a cabo tal ritual, pero a continuación presento algunos cuentos idóneos por su temática e ilustraciones, ya que están ambientados en la noche.

  • ‘Adivina cuánto te quiero’ (Sam McBratney). Una historia tierna y con mucho encanto sobre el amor y que anticipa e invita a los más pequeños el momento de irse a dormir.
  • ‘La cocina de noche’ (Maurice Sendak). Nos acerca al sueño de un niño, Miguel, con un toque muy divertido, onírico y con unas ilustraciones de lo más curiosas.
  • ‘Donde viven los monstruos’ (Maurice Sendak). Nos cuenta la historia de Max cuando es mandado a la cama sin cenar y no quiere dejar de vivir aventuras de noche haciendo un viaje inigualable hasta que se hace de día y tiene que regresar.
  • ‘Gran libro ilustrado – De noche’ (Laura Cowan). Nos muestra como, cuando se viene la noche y nos vamos a dormir, otro mundo se despierta.

Con todo y con ello, espero y deseo que vuestros peques aprendan a valorar la importancia que el buen descanso tiene en sus vidas y que con ello se vea la repercusión positiva que el sueño reparador incide en el día a día de niños y familias.

 

 

 

Leave a Reply

¿Hablamos?
Hola 👋,

¿En qué puedo ayudarte?