“Métele cereales que dormirá mejor”, “Si duerme poco por el día, dormirá mejor por la noche”, “Si lo acuestas tan pronto, se va a despertar muy temprano”, etc. Seguro que habéis escuchado estas frases (o similares) en más de una ocasión.

¿Mito o realidad? Analizamos una a una las creencias populares sobre el sueño infantil y explicamos cuál es la realidad que hará que nuestro bebé tenga una correcta higiene del sueño.

Cuanto menos duerma por el día, más dormirá por la noche

Falso. Es importante que cumplan su cuota de sueño diurno, según su edad, salvaguardando las ventanas de sueño (el tiempo que pueden permanecer despiertos entre siestas). Un bebé que llega sobrecansado a la noche es muy probable que le cueste conciliar el sueño, tenga más despertares nocturnos y se despierte muy temprano por la mañana.

Además, estará más irascible y de peor humor. Estad atentos a sus señales de sueño y a sus ventanas de vigilia para aseguraros que llena su “tanque de sueño” diurno, que le permita llegar a la noche descansado.

Cuando empiece a comer sólidos para cenar, dormirá mejor

O frases similares como “Si le añades cereales al biberón, dormirá mejor”.

Falso. Lo que hace a un bebé dormir de manera adecuada son unos buenos hábitos de sueño y el saber enlazar ciclos de sueño por él mismo.

Es importante que sepamos distinguir los despertares por hambre de los despertares por otras causas.

Si sus necesidades básicas están cubiertas (está bien alimentado durante todo el día -con o sin sólidos-, no tiene ni frío ni calor, etc.), el bebé podrá dormir de manera óptima toda la noche, si tiene una buena higiene del sueño.

No hay que despertar nunca a los bebés

Falso. Aunque esto da pavor a muchos padres… Sí, hay ocasiones en las que hay que despertar a los pequeños de su siesta, si no queremos desequilibrar el resto del día y queremos que la noche no sea “movidita”. Las horas de sueño diurno y el número de siestas dependerá de la edad de cada niño.

A partir de los 6 meses, por norma general, la primera siesta del día no debe durar más de hora y media, mientras que la segunda puede llegar a las 2 horas, si la primera fue corta. La tercera, y última, no debe alargarse hasta muy tarde si no queremos comprometer el sueño nocturno.

Si lo acuestas muy pronto, se despertará muy temprano

Falso. Los bebés tienen un cronotipo matutino, es decir, tienden a despertarse temprano (entre las 6.30 y las 8.00) y están listos para irse a dormir entre las 19.00 y las 20.30. De media, los más pequeños necesitan dormir unas 11 horas por la noche, por lo que, si su hora natural de despertarse es a las 7.00, debería estar dormido sobre las 20.00.

Retrasar la hora de ir a dormir para que se levante más tarde por la mañana es un error. En general, lo que conseguiremos es que el niño esté “pasado de vueltas” a la hora de irse a dormir, al haber sobrepasado su ventana de sueño, tenga más despertares nocturnos y se despierte a la misma hora de siempre… o antes.

Lo mejor es pasarlo de cuna a cama cuanto antes

Cada familia decide el mejor lugar para dormir de su bebé. Siempre y cuando salvaguardemos su seguridad y confortabilidad, cualquier opción es correcta*.

Sin embargo, si tu bebé duerme en cuna, estará acostumbrado a tener la “contención” de los cuatro lados. El paso a la cama infantil puede provocar trastornos en el sueño, pues desaparece esa “barrera” y el niño tiende a bajarse de la cama, pasear por la casa, acudir a la habitación de los papás, etc.

Por ello, se recomienda no hacer el cambio antes de los 2 años y medio, como pronto. A esa edad comienzan a entender que no pueden salirse de su camita, que no tienen que ir a la habitación de sus papás, etc.

Si a tu hijo le gusta su cuna y no muestra signos de querer pasar a una cama, y vosotros os sentís cómodos con que siga durmiendo ahí, os recomiendo que retraséis lo máximo posible su traslado a la cama. Incluso más allá de los 3 años. Tendréis menos visitas nocturnas 😉.

Es mejor hacer las siestas con algo de luz

¡Mejor a oscuras! Según el estudio ‘Fisiología del sueño y sus trastornos’, del Dr. G. Pin Arboledas y el Dr. M. Sampedro Campos, la segregación de melatonina, “la hormona del sueño”, se consolida alrededor de la semana 6 de vida. La luz inhibe su segregación, por lo que, a partir de ese momento, es recomendable que la habitación del bebé esté completamente a oscuras para favorecer su correcto descanso.

Eso sí, es recomendable realizar actividades al aire libre durante el día, para que  el bebé reciba luz natural (con todas las precauciones y nunca de manera directa), con el fin de que, poco a poco, aprenda a distinguir el día de la noche.

Dar un baño al bebé antes de dormir le relaja y le ayuda a conciliar el sueño

Sí y no. Habrá bebés a los que les encante el “momento baño”, les relaje y les predisponga a dormir mejor y otros a los que no les guste nada y les excite aún más. Antes de dormir, busca alguna actividad relajante que sepas que gusta y tranquiliza a tu bebé.

Los recién nacidos no necesitan horarios

Si bien es cierto que durante las primeras semanas de vida los horarios del bebé son muy anárquicos, es importante ir estableciendo rutinas y horarios, adaptados a las necesidades y edad del bebé. Hasta los 3 meses no podemos (ni debemos) ser estrictos, pero sí es conveniente ir instaurando pequeños rituales y estableciendo ciertos horarios para favorecer la correcta higiene del sueño. Las rutinas aportan seguridad y calma al bebé, pues sabe qué esperar en cada momento.

Además, desde el primer día, es fundamental que nos aseguremos de que nuestro bebé cumple con sus cuotas de sueño, tanto de día como de noche

Si duermes al bebé en brazos, se malacostumbrará y no aprenderá a dormirse solo

Durante los primeros meses de vida, nuestro bebé necesita mucho contacto. No nos olvidemos que ha estado 9 meses en la tripita de mamá, en un espacio contenido y calentito. Así que aprovecha estas primeras semanas para cogerlo en brazos todo lo que necesite (y quieras 😉). Poco a poco iremos enseñándole a ser más independiente a la hora de dormir. ¡Disfrútalo!

*Según la Asociación Española de Pediatría “La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%”.

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