¡Bendita costumbre la de la siesta!  Esa cabezadita que para los adultos es un pequeño capricho, para los bebés es fundamental. Descansar las horas adecuadas durante el día, salvaguardando las ventanas de sueño, es crucial para que nuestro peque no llegue sobrecansado a la noche y se sucedan los despertares nocturnos.

No, el niño no dormirá más si llega cansado a la noche. ¡Error! Hay que llenar “el tanque de sueño” de nuestro baby si queremos que duerma como un lirón 😉.

Hasta los 3-4 años, los niños necesitan tomar varias siestas al día. El número, así como el tiempo que pueden permanecer despiertos entre siesta y siesta, dependerá de su edad.

¿Cuántas siestas tienen que hacer?

Aunque cada niño es diferente y, por consiguiente, sus necesidades, este es el número de siestas que, por norma general, se suelen realizar en los primeros años de vida. Pero… ¡no te agobies si tu hijo no cumple esto a rajatabla! Esta información es orientativa y lo importante es que se despierte de sus siestas descansado y contento.

  • 0-3 meses: variable Sueño total: 14-18 horas
  • 4-5 meses: 3-4. Sueño diurno: 4-5horas
  • 6-8 meses: 2-3. Sueño diurno: 3-4 horas
  • 9-11: 2. Sueño diurno: 3 horas
  • 12-17: 1-2. Sueño diurno: 2-3 horas
  • 18-24: 1. Sueño diurno: 2-2,5 horas
  • 2 años: 1. Sueño diurno: 2 horas
  • 3 años: 1. Sueño diurno 1-2 horas
  • 4-6 años: tiempo tranquilo

Hasta los 6 meses, cualquier siesta de entre 20 y 120 minutos se puede considerar normal. Es a partir de entonces cuando los bebés tienen un ritmo circadiano más maduro y se pueden establecer unas rutinas y horarios más fijos. A partir de esta edad, las siestas deben durar un mínimo de 45 minutos (ciclo de sueño completo).

¿Cómo abordar las transiciones en el número de siestas?

Otra de las pruebas de fuego para los papis en cuanto al sueño infantil se refiere es la transición en el número de siestas. Pasar de 3 a 2 o de 2 a 1 puede provocar, durante algunas semanas, algún desajuste en el sueño del niño.

Durante estos periodos habrá días en los que el pequeño necesite más siestas que otros o que, por ejemplo, 3 siestas sean demasiadas, pero 2 se queden cortas. ¡Paciencia!

Lo más importante es que estemos atentos a sus señales de sueño para procurar que cumpla con sus horas de descanso diurno y no llegue sobrecansado a la noche.  Y, sobre todo, no forcemos el quitar siestas. Las transiciones se deben realizar de manera fluida y natural, siguiendo las necesidades fisiológicas de nuestro hijo. Él mismo nos irá mandando señales de que ya está listo para abandonar una de sus siestas: se mostrará más reticente a la hora de dormir, le costará conciliar el sueño, se despertará antes, etc.

Os dejo algunos #BabyTips para que vuestras siestas sean todo un éxito.

  • A la hora de la siesta, podemos aplicar una rutina similar a la de la noche, pero más breve: pecho o biberón (sin que se quede dormido comiendo), luces tenues, leer un cuento, etc. Dejaremos a nuestro peque en el cuna adormilado, pero despierto.
  • ¡Mejor a oscuras! Alrededor de las 8-9 semanas los bebés ya empiezan a producir su propia melatonina, la hormona inductora del sueño. La luz inhibe su segregación, por lo que es recomendable que la habitación del bebé esté completamente a oscuras para favorecer su correcto descanso.
  • Lo ideal es que el bebé haga, al menos, 2 de sus 3 siestas (o 1, si solo hace 1) en su cuna y en un ambiente con la temperatura y humedad adecuadas. Según la Asociación Española de Pediatría, el cuarto del bebé debe mantener una temperatura de unos 22º por el día y de unos 18º por la noche. En cuanto a la humedad, dependerá de la zona en la que vivamos, pero lo correcto es mantenerla en torno al 40-60%.
  • Siesta de emergencia: podemos hacer uso de una siesta de rescate por la tarde, si nuestro pequeño no ha hecho buenas siestas durante el día y corremos el riesgo de que llegue “pasado de vueltas” a la noche. Las siestas de emergencia consisten en intentar que nuestro bebé haga otro ciclo de sueño de unos 45 minutos, antes de que llegue la noche, de la forma que sea. Lo importante aquí es que duerma, aunque tengamos que hacer uso de alguna muletilla, como darle el pecho o biberón, pasearlo en el carrito, cogerlo en brazos, etc. ¡Mejor eso que llegar agotado a la noche!
  • Nada de siestas antes de las 8 de la mañana. Si lo hace, el resto del día se desequilibrará y cogerá el hábito de despertarse cada vez más temprano.
  • A partir de los 3 años los niños pueden empezar a rechazar la siesta. En ese caso es importante que, al menos, realicen lo que se denomina “tiempo tranquilo”, durante el cual realiza alguna actividad relajada como leer en la cuna o cama, hacer un puzle, etc.
  • Con las siestas hay que tener un poco más de paciencia. Por norma general, a los bebés les cuesta más establecer las rutinas de sueño diurno que nocturno. La primera siesta del día siempre es la más fácil. Aprovéchala 😉

Y en los próximos días os contaré cómo abordar las siestas cortas. ¿Qué tienes que hacer si tu hijo duerme menos de 45 minutos? ¡Estad atentos!

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